Eire

Luke Skywalker has vanished. Hace menos de un año esa leyenda en letras amarillas se deslizó ante nuestros ojos para perderse en el espacio. Casi dos horas después fue hallado sano y salvo, o al menos entero en un islote. En una roca ruinosa que sobresale del mar. 
En el universo de Star Wars ese planeta lleva por nombre Ach-To. En la vida real ese islote lleva por nombre la Skellig Michael. Queda en Irlanda.

Cuando Arya Stark huye de King's Landing trasvestida como un jovenzuelo recluta de la Hermandad de la Noche recorre un camino de tierra estrecho delineado por dos filas de árboles oscuros y esqueléticos que augura su sombría suerte. 
En Westeros no recibe un nombre como tal. Podría ser parte del King's Road o algún otro camino que conecta el sur con el norte, o con las Riverlands. En la vida real se llaman los "Dark Hedges". Quedan en Irlanda.

Irlanda se divide en dos, la República de Irlanda e Irlanda del Norte. La unen en cambio la historia, el pasado celta, el libro rojo de Ulster, las conquistas y derrotas de los Tuatha De Danann, el terreno, suave, ondulado y verde y el choque incesante del mar contra los altos acantilados.

Cuando Rosaura expresó por primera vez su deseo de ir allá fue un destino inesperado. La primera idea que pasó por mi mente fue un "¿ahí qué hay?". Internet, el tomo de Backroads Ireland, James Joyce y una búsqueda rápida en Atlas Obscura no sólo me convencieron con facilidad de ir sino que me llenaron la cabeza de actividades y planes y miles de cosas por hacer: Una tierra salpicada por castillos e historia, un lugar en el cual se anclan también mis aficiones ñoñas, el problema más bien era cómo calzar todo en un itinerario apto para tres personas, dado un cierto presupuesto. 

Ahora estamos en la cuenta final, el miércoles y el vuelo en British (¡British!) se acercan trepidantemente. Espero pronto poder compartir fotos, historias de este viaje. (O al menos mi obituario después de morir a lo Woody Allen en Scoop)