Hola.

Mi nombre Julián y este es mi blog. En algún momento el blog fue más amplio, pero de eso ya fueron 10 años.  

Epos Manuélika

En el aire flota un rumor de guerra, un murmullo que fueran alguna vez los cantos troyanos, un eco de sangre vertida en las eternas aguas del Mediterráneo. Veo, una y otra vez cómo las murallas de aquella ciudad que dominaba el estrecho de los Dardanelos son vencidas por argucias, traiciones y decepciones.No, no me siento desbordado por ira, tampoco invoco a las Furias míticas ni alzo el puño desafiante al oscuro cielo nocturno reclamando venganza; luché, como cualquier otro soldado en el campo de batalla. Bien sabía yo que la escaramuza decisiva, la danza de titanes ocurriría a puertas cerradas. Alrededor de dos docenas de prohombres serían sus protagonistas, la sentencia sería definitiva. En particular combate, entrelazados a muerte, habrán pasado las horas, años, lustros, centurias y eternidades. El tiempo pierde el sentido, un universo aparte rige las guerras celestiales. Nosotros mortales sólo llegaremos a conocer el desenlace. Troya ardió. Los Hados, eternos enemigos míos, así lo han dispuesto. Veo columnas de humo, murallas de fuego y negras nubes de destrucción, escucho la sentencia; mi alma se llena con un aire de tristeza y un vendaval de decepción. Solo el silencio me permite expresar mi insatisfacción, mi dolor, mi luto. Hoy se ha perdido mucho, pero no se ha perdido todo.

Aquellos invasores, atroces y ruines deberán partir algún día, ignoran que al quemar una ciudad están dando luz a un Imperio, pues Roma no es más que una hija de Troya; pues es imposible, incluso para los dioses, la destrucción total.

Sabrán, tal vez, algunos pocos darle otro valor a estas palabras; en especial aquellos que saben que Troya es más que una ciudad y que comprenden el duelo sempiterno entre Oriente y Occidente.

Sinfonía Paradigmática

Time ain't on my side