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Mi nombre Julián y este es mi blog. En algún momento el blog fue más amplio, pero de eso ya fueron 10 años.  

Sinfonía Paradigmática

Si la Tercera Sinfonía de Beethoven se llamó poéticamente la “Eroica”, algunas exposiciones paradigmáticas podrían (y le robo el chiste a “Les Luthiers) llamarse la “Patetica”. La sinfonía se resume a tres movimientos:

Un “lento senza brio senza finale” que introduce la presentación. Los intérpretes siguen al pie de la letra el partituresco pepété, donde escasas anotaciones son lo único que le indican al par de artistas cómo proseguir. La construcción temática se logra por medio de un sonoro e improvisado arreglo de barrabasadófonos que estruendosamente intercambian sus metálicos y poco apasionados sonidos, estalla el caos, ambos intérpretes compiten e improvisan. Desde la última línea el coro de risas burlescas enfatiza la falta de bríos del ensamble. El movimiento acaba de golpe con el canto furibundo de Yadi, la Soprano.

Con la aparición de la Soprano inicia la ‘Marcia Funebre’. Un adagio assai, lento y solemne donde se reclama el desafinamiento del primer movimiento. La Soprano no repara de su voz e increpa a ambos intérpretes previos su incapacidad, mediocridad y su ejecución inconclusa. Las risas de la primera fila se convierten en fuertes voces que se unen a la soprano en su desprecio.

Los connoisseurs apreciarán el Finale, no por su genialidad, sino por agradecimiento. Luego de la tempestad la calma, la orquesta de sandezales, barrabasadófonos y taruguines se reduce de una explosión “vivace” a un silencio sepulcral. Desde la última línea, las voces estallan en un ensordecedor y agradecido aplauso. El “concerto imbecile” ha finalizado.

No hay duda de que la orquesta retoma el leitmotiv paradigmático de los últimos conciertos donde “fugas” de carisma, “larghettos” insensatos y “alegrettos graziosos” han predominado.

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Epos Manuélika