Hola.

Mi nombre Julián y este es mi blog. En algún momento el blog fue más amplio, pero de eso ya fueron 10 años.  

Olimpia y yo

En mis amplísimas horas de inercia, que algunos verán con envidia, condescendencia o desprecio me he dedicado a ver algo de las Olimpiadas. Beijing 2008 han sido los Juegos Olímpicos que más he visto, de Atenas solo vi la ceremonia de cierre, de Sidney, Atlanta y Barcelona ni siquiera eso (mal tico, no vio a Claudia Poll con la medalla).

En medio de aterrorizarme por las concursantes de Lanzamiento de Martillo Femenino, u observar las calidades técnicas de las participantes Tenis y Voleibol de Playa Femenino también me he puesto a ver algunas competencias de Atletismo.

Principalmente las he visto como un televidente inculto más, que queda igual de inculto gracias a las poco sagaces participaciones de Luis López Rueda y su ‘acompañante estrella’ (un periodista deportivo ‘as of yet unidentified’) o las exageradas menciones de Iberoaméeeeeerica del locutor de Repretel (con la Señal de OTI para tooooda Ibertoaméeeeeeerica). Aunque algo resuena en mi memoria de las épocas de colegio, del club de Atletismo y todo eso.

En medio de las disertaciones geopolíticas-genéticas de Luis López Rueda –eventualmente muteadas a favor de un poco de música (cuando habló de clonar y empezó a sonar Eugenista fue cuando lo callé)- se pueden ver los diferentes eventos. Ayer vi el Salto Alto Masculino y además de recordar que en mis tiempos menos mozos que mis poco mozos tiempos actuales yo no superaba la marca de 1.30m me quedé asombrado con los rusos-checos-ingleses que llegaban hasta la marca de los 2.38m.

Ver a Usain Bolt pasar fugazmente por mi pantalla mientras ganaba la prueba de 200m, fue bastante satisfactorio –consecuencia de la habitual simpatía hacia el underdog tercermundista-, pero tal vez lo que más llamó mi atención en los últimos días (aparte de la aparente masculinidad de las mujeres atletas de los países bálticos) fue ver a sendos equipos estadounidenses de Relevos 4x100 fallar en sus Heats clasificatorios. No fallaron por cuestiones deportivas, no son malos atletas –al menos en el papel- fallaron por no haber logrado pasar las estafeta, el batón (como lo llamó el Locutor Deportivo No Identificado). Se les cayó. Descalificación inmediata en primera ronda. Delante de ellos siempre las saetas jamaiquinas alejándose hacia el Oro.

Plac. (Imagino que así sonó) como las esperanzas de medalla de Tyson Gay desaparecían. Pluc (Imagino que así sonó) como el equipo femenino veía cómo repetían el error ajeno.

Estafeta sobre pista sintética. Una aguja cayendo en un pajar, una estafeta cayendo en el Nido del Pájaro.

  • Primera reacción: Risa. Son de las cosas que ‘just don’t happen’. Mico de sabana tiene dos manos, tiene coordinación, tiene entrenamiento, está habituado a un evento deportivo.
  • Segunda reacción: Alegría. Por los jamaiquinos que siguen adelante son su buen paso sobre la pista.
  • Tercera reacción: Confusión. Incredulidad. Condescendencia. ‘¡Qué cagada los gringos!’ ‘A ese mae lo van a cagar tanto’ ‘¿Cómo les va a pasar eso?’.
  • Cuarta reacción: Satisfacción. ‘¡Ya tengo una barrabasada que poner en el blog!’

Esto pasó en la mañana. Y aun me da vueltas en la jupa. Tal vez porque sea cierto que al mejor mono se le cae el zapote (o banano según el regionalismo). Tal vez porque tema que la carta del TCU también se me salga de las manos (tomorrow’s the deadline), que no logre entregarla, que me toque desacelerar y ver cómo otros siguen hacia la meta y la gloria.

Pechurricas

Pequeña Fuga Expedicionaria en el Periódico