Hola.

Mi nombre Julián y este es mi blog. En algún momento el blog fue más amplio, pero de eso ya fueron 10 años.  

Pequeña Fuga Expedicionaria en el Periódico

No sé qué fue lo que me motivó a hacerlo, pero de repente me pareció algo razonable que hacer. Me metí en la persona de un paranoico, leyendo y releyendo anuncios, columnas del periódico. Ausculté la publicidad con una severidad médica, esperando que algún síntoma se hiciera visible, esperando una respuesta a una pregunta muda. Dejando de lado esa imposible tarea de descubrir mensajes ocultos donde no los hay, preferí volver a revisar el periódico con la mente en blanco, dejando de lado prejuicios y preconcepciones y percatándome realmente de las cosas que la veintena de pliegos de papel doblados a la mitad nos dice.

Antes que todo es necesario adaptarse a ese mágico patalenguaje periodístico donde todo se resume en siglas. Esas incómodas metapalabras que encierras significados dentro de significados, donde ‘coi’ deja de ser algún tipo de onomatopeya para chompipes y donde conassif y mipymes no son oscuras palabras mágicas de tribus de pigmeos en el Congo.

Hay un cierto mareo cuando me percato de este mare magnum de siglas, no porque no sepa su significado, sino porque lo sé, porque hay un oscuro glosario en cada uno de nosotros que nos permite tratar a ccss, minae y a tse como personas donde valdría más darle forma a un nuevo Paco y Lola. “Ccss amasa la masa, Minae lee el periódico en la sala.”

No soy periodista, ni nada similar como para ponerme a juzgar las noticias que presentan o la forma en que lo hagan. Mejor dejo mi anterior ejercicio de lado y me dejo arrastrar por las banalidades, inevitablemente mercantiles. Imagino que la publicidad es un arma rápida, algo que se debe ver una vez, fugaz. Un balazo que se clava entre los ojos y penetra el cráneo y se asienta en el cerebro. Supongo que se debe a que poca gente se detiene a ver la publicidad, se trata de pasar la página rápido, pasar de canal rápido, pasar rápido manejando frente a una enorme vaya publicitaria.

En alguna página impar de la Nación de hoy, hay un anuncio de alguna tienda que lanza la pregunta “¿Qué hay dentro del Mac?” Aunque se podría pensar en el restaurante de comida rápida y preguntarse qué es lo que hay dentro del Big Mac, los colores tecnófilos en negro y plateado, además de la manzana mordisqueada externan claramente que se trata de la computadora. Inmediatamente debajo está la respuesta ineludiblemente acartonada.

Es de esas frases que se sienten artificiales, como una mentira cuidadosamente preparada y murmurada entre dientes, una hipócrita declaración de amor. “Sólo el sistema operativo más avanzado del mundo y un paquete de programa tan brillantemente diseñados como el propio ordenador”. Faltó agregar que de paso “Le da un confite a cada niño somalí, mima a los pandas y está reparando la capa de ozono”. Los que me conocen saben de mi abierto desprecio por las Mac. (Otra cosa que no entiendo es la transexualidad de esta marca. El Mac, La Mac. ¿Das Mac?) Le soy fiel a mi buen Windows, preferiría un Ubuntu, un Suse, o incluso un ábaco a una Mac en cuanto a sistemas operativos. Con un categórico argumento digno de un demagogo en plena sapiencia de la pubertad; “¡Brillantemente diseñadas, mis nalgas!”

Prefiero ensayar mi propia respuesta… Lo primero que viene a mi mente es que hay algo del alma oscura de Steve Jobs en cada Mac, así como vive en cada iPhone, iPod, iTunes, iEtc… Lo digo así como diría que el ya extinto Clipo (Clippit) era la proyección astral de Bill Gates. Luego está el desfile de colores y animaciones tan profusamente elaborado pero tan vacuo. El mouse con ínfulas de cíclope y su único botón. Luego aberraciones como la MacBook Air cuya conectividad se limita a Wifi, a un USB y a lo que la paloma mensajera pueda teclear. Las aplicaciones propias de Mac rivalizan solo con las de HP en cuanto a annoyingness, las demás están “diseñadas de una manera tan brillante” que también existen para Windows.

Creo que no sé lo hay dentro de la Mac; sé que simplemente no lo quiero averiguar. Comprendo que hay un nicho donde la Mac es fuerte, donde place y sirve bien para diseñadores, animadores, fotógrafos, pero fuera de eso… (Esto lo pongo porque sé que Sofía y Rebeca me terminarían diciendo algo por mi Applebashing).

Fácilmente seguiría con mi expedición en la jungla de tinta y papel periódico, aunque prefiero cerrar mi comentario aquí. Me atrevo a comentar antes que los sucesos siempre son dignos de comentar, así como la enorme oferta de carreras en universidades privadas (es temporada de caza de estudiantes potenciales) o incluso los clasificados que incluyen pequeñas joyas humorísticas.

Olimpia y yo

Vértigo Verde