Hola.

Mi nombre Julián y este es mi blog. En algún momento el blog fue más amplio, pero de eso ya fueron 10 años.  

En la Embajada Rusa, Acto I

Todo viaje empieza con un primer paso, a veces pequeño, a veces ambicioso, en otras podría considerarse todo un salto de fe, en ocasiones se trata de un primer tropezón. Hoy, iba con todas las intenciones de finiquitar mis asuntos pendientes con Rusia, con su embajada; hoy estaba decidido de dejar mi pasaporte ahí para que le estamparan la visa. Naturalmente fracasé, no sólo perdí mi tiempo en un viaje, sino en dos. De ahí que se pueda considerar una Tragedia en dos Actos.

Acto Primero.

Una buseta de Barrio Escalante efectúa una impaciente parada en las cercanías del Museo Rafael Ángel Calderón Guardia, es tierra de nadie, de oficinistas y empresas, antiguas casas convertidas en oficinas, entr los cuales se hacinaban carros sobre el cordón de la acera, o sobre jardines mediocremente adoquinados.

Ahí, en medio de este paisaje pymempresarial la buseta seguía esperando a que la gente lograra acomodarse para dejar salir a un único pasajero que había terminado en el asiento más lejano e incómodo.

El pasajero, y el héroe de nuestra historia, ladró un mísero gracias que fue respondido con el cierre automático de la puerta y con la sonora aceleración del motor de la buseta.

Caminando por la acera con calma, (se había dispuesto a llegar a las once y media y eran las once y veinticinco) terminaba de oír alguna canción de Ariel Rot en el Zune y cavilaba sobre la posible duración del trámite a efectuar.

Terminó de escuchar una canción y guardó los audífonos en la bolsa izquierda del pantalón, dobló una esquina y se encontró por fin ante la puerta de la Embajada.

De todas las embajadas en San José, la Embajada Rusa destaca por ser la menos cordial de ellas. El edificio es un apartamento gris, con más rejas que La Reforma y emana un aire de paranoia, aun más apestoso que la Embajada Estadounidense.

Ante nuestro héroe, estaba primero la cabina de un Oficial de la Fuerza Pública. Un hombre mayor cuya expresión claramente advertía que no era ni recepcionista, ni cuidacarros, que pedirle indicaciones era meterse en una calleja sin salida.

En medio de un gruñido y un suspiro resignado (posiblemente ya sea un hábito tener que dar indicaciones aunque no le gusten), le sugirió a nuestro protagonista tocar el timbre.

Un índice decidido activó el timbre del intercomunicador, se acercó para oir cualquier cosa que le dijeran, pero no hubo respuesta. Asomándose a través de la reja (tras la cual se encuentra la máquina de detección de metales y luego otra reja).

Apareció un hombre. De esos que se reconocen fácilmente por parecer ordinarios, un hombre bajo, gordillo, viviendo el final de su cuarta década y completamente desadaptado al trópico. Andaba en camisa larga que posiblemente un par de horas antes estuviera cuidadosamente abotonada y adornada por una corbata. A la hora que llegué yo, en cambio, ya la corbata había desaparecido, las mangas arrolladas y los botones abiertos como posibles tácticas para adaptarse a la humedad excesiva del día de hoy.

El hombre cruzó miradas con nuestro protagonista quien trató de presentar su situación en una sola palabra. "¿Visa?". El hombre, cuyo nombre podría ser Boris, o Ivan, o Piotr o Vladimir lo vio con curiosidad y luego con un tono admonitorio, cansado y molesto le contestó con una retahíla hispanocirílica. Entre su acento claramente eslavo y su gesticulación claramente apresurada acertó a señalar una placa dorada, y dar a entender que leyera los horarios. Que me diera cuenta que no eran horas de pretender que me atendieran por mi visa. Llamando mi atención a su mano derecha me decía inequívocamente que tenía que volver a las tres.

Nuestro protagonista, improvisó un vocablo intermedio entre 'Gracias' y 'Spasiba' y se fue decepcionado. Maldiciendo la anormalidad de los horarios consulares, curioso y divertido por el estereotipo que vio en la embajada y a la espera de que continuara el Acto II.

Fin del Acto I.

En la Embajada Rusa, Acto II

Rites of Passage