Hola.

Mi nombre Julián y este es mi blog. En algún momento el blog fue más amplio, pero de eso ya fueron 10 años.  

Pequeño Intermezzo Matutino

Por un momenté creí que aun estaba soñando, que estaba atrapado en alguna pesadilla. Me sentía estrangulado por tentáculos oníricos que me hacían testigo de escenas que en el mejor de los casos son ridículas y en el peor de ellos es deprimente.

Pero no. No estaba dormido (aunque habría deseado estarlo), estaba despierto, en la cama, con el control remoto en mi mano derecha, boquiabierto, a punto de dejar salir una carcajada, seguida por un "hijueputa".

Prendí el tele con la ilusión de volver a ver las joyitas de Del Piero y Amauri que derrotaron ayer al Madrid, puse Repretel con la esperanza de agarrar algo de la sección deportiva (ESPN trasmitía a esta hora "The World's Strongest Men" o alguno de esos programas que nadie ve).

Aun no sé si lo que vi fue una nota periodítica deportiva, de espectáculos, o simplemente un insólito. Ciertamente es ridículo.

Las frases trilladas y pésimamente elegidas de la introducción hablaban de la gestación de una nueva criatura, cuyo padre era el Mariachi Solís. Luego la aclaración inevitable, la criatura es una canción. (Inspirada por su solitario paso en el futbol mexicano lejos de su esposa, lágrimas, tonos tristes, toda la pateticidad necesaria para hacer que suene más sincero su intento de cantante).

Y ahora el despotricamiento: Los periodistas ya hablan de Alonso Solís como "Futbolista y Músico", las entrevistas (guíadas naturalmente, porque aparentemente ninguna persona puede responder a una pregunta en este país por lo que es necesario que la respuesta deseada venga camuflada en la pregunta) buscan reafirmar que el jugador además es un músico consumado y que este es su gran sueño de gloria.

No sé si esto será una consecuencia del efecto "María José" y que ahora todos quieren ser 'marketear' algún ídolo musical. (Imagino a más de un Ultra dedicándole a su 'güila' pedazos de la canción del 'Mariachi'). Lo que sí sé es que Alonso Solís tiene lo mismo de músico que yo de futbolista. Así como yo puedo patear una bola y decir que aguanto noventa minutos sobre una cancha, el puede sostener una guitarra y dejar la mitad de las cuerdas vocales desgarradas ante un micrófono (pasaron un 'sneak peek' de la canción, creo que hasta yo canto mejor).

Tal vez sea por haber visto noticias sin haber desayunado (siempre caen más pesado las noticias matutinas), tal vez sea porque soy un amargado escéptico, pero noticias como esas me deprimen de múltiples formas: una, porque hay gente que de repente cree que por ser conocido en el medio nacional puede probar suerte en cualquier campo, segunda, porque hay gente que sabe que no es así pero le dan cuerda porque saben que los polos de aquí sí se van de pollos, tercera, porque alguien considera que en medio de un mundo tan complejo, tan frágil es relevante dedicarle cinco minutos a noticias de ese tipo.

Voy a ir por una buena taza de té negro, a desayunar, bañarme y tratar de olvidar noticias como esas, prepararme más bien para el Tercer Acto de "En la Embajada Rusa", previsto para hoy a las tres de la tarde.

En la Embajada Rusa, Acto III

En la Embajada Rusa, Acto II