Hola.

Mi nombre Julián y este es mi blog. En algún momento el blog fue más amplio, pero de eso ya fueron 10 años.  

Goodbye, San Ramón

El maletín y el bulto están tirados sobre el sofá de mi cuarto, bien empacados. Esperan a que el sol despunte por el Oriente, a que venga el taxi naranja del aeropuerto y cruzar el Atlántico. Mi gata está sobre mi silla de la compu, dormida, acurrucada para huirle al frío, aparentemente soñado algo plácido y tranquilo. En ocasiones despierta, como parpadeando y buscándome, sin sospechar que mañana en la noche no me encontrará.

Sobre mi cama hay una mudada de ropa lista, la de mañana, la que deberé portar todo el día, con cambio de huso horario incluido, adecuada para salir de San José en la mañana y llegar a Frankfurt en la mañana del martes. La cama en sí está tendida, y aunque ahora me meta en ella y la desarregle un poco, pasará un mes, sóla, tendida o destendida (no lo sabré) a la espera de un propósito. (¿Pues de qué sirve una cama si nadie la usa?)

La compu también está gastando sus últimos vatios por lo que queda del mes (y eso que es primero apenas); al igual que el tele, y posiblemente los bombillos.

¿Y yo? Estoy sentado sobre la mesa de la compu (como dije, la gata está en mi silla y no la quiero mover, me da playada), divagando, sabiendo que no podría dormir aunque quisiera (emoción y ansiedad, planes para vencer el jetlag y todo lo demás).

Goodbye, Moncho, te veré en un mes.

En la Sala de Abordaje

En la Embajada Rusa, Acto IV