Hola.

Mi nombre Julián y este es mi blog. En algún momento el blog fue más amplio, pero de eso ya fueron 10 años.  

Hojas Amarillas en la Moldava

El título suena inevitablemente romantica, la lluvia amarilla (oscura referencia que entenderán solamente los del Humboldt) que cae sobre el amplio río, dejando tras de sí una ciudad desnuda e invernal. Pero todavía el invierno no llega, sino que vivimos aun esa prolongada agonía de amarillo, rojo y naranja. Hojarascas que danzan en el viento mientras marchamos con paso de turistas, de curiosos entre las calles adoquinadas, pequeños cañones donde va un río de piedra flanqueado por las variadas fachadas viejas. De no ser por los ejércitos de turistas, los automotores y los tranvías un casi puede sumergirse en ese mundo medieval. Casi.

La parte vieja de Praga es pequeña en área, pero su construcción laberintina, de calles convergen y se curvan y que fluyen hacia plazoletas o parquecito que uno no imaginaría encontrar ahí. Las torres de las iglesias se convierten en referentes, así como la densidad de otras sombras fotógrafas que también deambulan sin propósito dejandose llevar inevitablemente hacia el Puente de Carlos o hacia la Plaza Central o al Castillo.

Perderse en Praga es perderse entre las sombras de Kafka, Dvorak, Mucha o entre fantasmas de Tanques Rusos y estatuas de Santos.

Pero ahora estoy en el hostel, tomando Jugo de Naranja y desayunando. Y esperando. Y planeando qué más hacer. (Y buscando una lavandería cercana, que el lector suspicaz comprenderá porque al cabo de una docena de días se convierte en un imperativo categórico).

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