Hola.

Mi nombre Julián y este es mi blog. En algún momento el blog fue más amplio, pero de eso ya fueron 10 años.  

San Petersburgo

Si Moscú pretendía ser poco occidental y lucir sus galas eslávicas, orientales y soviéticas, entonces San Petersburgo es todo lo contrario. El Palacio de Invierno, el Almirantazgo y las Plazas del Castillo humillan a muchos Chateaux franceses o Schlösser alemanes; sus puentes y canales le dan ese aire especial que tienen ciudades como Amsterdam o Venecia; y la Neva ancha no tiene nada que envidiarle al Danubio Azul. Sus habitantes son rusos, con sus ventitas de Matrioshkas y otros tiliches, con su obsesión por consumir Bliny o Blorsh, o incluso Sushi (LF eso, pero había miles de restaurantes de Sushi, y ninguno baratón de comida típica).

No es una ciudad tan ecléctica como Moscú, aunque su metro en hora pico es de locos (doble puntaje si uno trata de abrirse paso con la maleta a cuestas).

Hay sensaciones que cuesta describir, que ni con imágenes, ni fotos se puede manifestar el sentimiento de estar en esa ciudad tan joven y con tanta historia, de caminar por sus plazas y castillos donde tantos nobles y generales de otra época se habrían pasado borrachos o urgidos con noticias desde el frente de batalla.

Dar vueltas por el Hermitage y verse vencido por su magnitud, por sus inacabables salas de pinturas y decoraciones, de tesoros que no bastaría una vida para disfrutarlo del todo; caminar por sus puentes tratando de descubrir un insólito y artísitico monumento más; aquí Pushkin, allá Pedro I. Finalmente llegar a la Neva, ver su 'waterfront' al mejor estilo holandés, ver la fortaleza que fue el germen de esta ciudad.

Todo esto en un día y un poco de otro. Definitivamente deberé volver a esta ciudad, ojalá en verano donde la Venecia del Norte presuma de sus mejores galas.

Aroma Night Express

Tres Españoles, Dos Ticos y Un Ingles