Hola.

Mi nombre Julián y este es mi blog. En algún momento el blog fue más amplio, pero de eso ya fueron 10 años.  

Diálogo Imposible en un Bazar en Estambul

"No, señor, no gracias. Aprecio mucho su interés en ayudarme, pero no lo necesito, creo que puedo encontrar mi camino por mí mismo. Sí, hablo español, pero no soy de España. Casi, no es Sudamérica, sino Centroamérica, cerca de Panamá. No, no, eso es Puerto Rico. Puerto Rico es una isla, Costa Rica está en tierra firme, en el mainland, exacto.

Sí, es mi primera vez en Turquía, me ha gustado mucho. Istanbul es increíble... y no, nunca imaginé que la ciudad fuera así, y Anatolia me ha encantado también. Sí, me encantaría, naturalmente tengo que volver y verla en verano. Invierno tiene su encanto, pero definitivamente debo volver cuando se vea colorida la ciudad.

Claro, algo he visto de las tradiciones turcas, de los productos que hacen, ah, sí las alfombras claro las he visto. Sí, he oido que son diferentes a las persas, con un doble nudo al tejerlas en vez de uno simple, claro, son más fuertes, y un trabajo de años. Pero, no, no me interesa comprar una. Entiendo algo de las tradiciones de hospitalidad, y que los turcos se esfuerzan por hacer sentir a gusto a los visitantes, pero en este momento no puedo aceptar su invitación a tomar te de manzana.

Sí, claro le entiendo, y su ayuda ha sido grande, le agradezco que me enseñara el camino, pero le repito que no puedo aceptar su invitación y tomar te en su tienda de alfombras. Claro, yo sé, el negocio familiar pero, le repito que no puedo. Yo entiendo, no es una obligación comprar, pero aun así yo no quiero ir, le agradezco, pero no quiero entrar a tiendas, quiero ver la ciudad.

Hasta luego, gracias, hasta luego, en una próxima, hasta luego, adiós, sí, yo puedo ir solo, por favor no me siga, adiós, no le voy a comprar una alfombra, lo siento. Adiós. "

Esto es parte de un diálogo como se puede dar en las calles de Istanbul. A la salida de Ayasofya, o de la Cisterna Subterránea, o de la Mezquita Azul. Ser turista es exponerse a ser presa, de hombres, atracadores, que hablan y ofrecen amistad y te de manzana para vender una alfombra. Sus redes las construyen con palabras y persuasión, el mercadeo molesto y sutil que se ha depurado tras siglos de negociar en mercados y caravanas.

El diálogo es imposible porque en la realidad solo se puede ignorar al estafador al inicio, o comprar una alfombra al final. No hay punto medio, no hay negativa posible. Hay un tercer desenlace posible. Un punto gris, un punto que se pierde rápidamente en la distancia. Huir.

Sobre el Atlántico en el 21F

Tres Formas de decir 'Jueputa', Parte I