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Mi nombre Julián y este es mi blog. En algún momento el blog fue más amplio, pero de eso ya fueron 10 años.  

Tres Formas de decir 'Jueputa', Parte I

Hace dos días, todo empezó a salir mal. Casi como si los dioses ocultos del mundo hubiesen decidido conspirar en contra mía. La historia de Job, la sentencia de Odiseo y seguro la penitencia de Heracles. Cada episodio es digno de un relato separado, pero los resumiré, pues cada uno terminó con una viñeta fácilmente identificable. El odio canalizado en una única palabra: 'Jueputa'.

Primer 'Jueputa'

El primero fue un murmullo, pensativo, frío y calculador. Lo solté por instinto, por formar parte de la convención social. Cabía decirlo dadas las circunstancias.

Era el último día entero en Budapest, por primera vez había salido el sol. El cielo estaba claro y despejado lo cual no lo hace menos frío, pero al menos sí mucho más agradable. A primera hora había que procurar un método para salir de Budapest, para llegar a la siguiente escala pensada del trayecto hacia el Sudeste. Brasov, al pie de los Cárpatos en la Tierra Allende de los Bosques. Deep in Transylvania, by the Vampire's Castle.

En Budapest, desde Keleti Pályaudvar (la Estación del Este) salen tres o cuatro trenes diarios hacia esos rumbos. Es un viaje largo, de diez u once horas, pero nada terrible. Es sólo cuestión de comprar el tiquete.

Podran intuir algunos lo que pasaría. En Keleti, en el ala oeste, parcialmente restaurada con maquilla Austro-húngaro está la venta de tiquetes internacionales. Son ventanillas de madera, con rejas y separadores que se pueden resumir como parte de un estilo nostálgico. Había unas nueve ventanillas, pero como era de esperarse solo estaban funcionando cuatro. Y típicamente una gran cantidad de gente que esperaba ser atendida.

El contador digital marcaba 627, el tiquete en mi mano 655. Esperé, naturalmente, era necesario comprar los tiquetes. Esperé y esperé. Seguí esperando.

Cuando me atendieron por fin, creí que sería una cuestión rápida. Tristemente lo fue. Tan rápido e indoloro como informarme que no había tiquetes para ese día. Ahí lo dije, tratando de adelantarme a mi mismo, mi mente graficando mapas y rutas. "Hijueputa".

Inútil comentar que eso cambiaba el Plan, el orden, los días. Todo. El resto del día lo pasé en discusiones familiares para redefinir la ruta. Lo logré, aunque todo cambiaba de perspectiva. Ya el viaje no seguíría por tierra, no iríamos a Rumania, no imitaríamos al Expreso de Oriento. No, iríamos a Viena y volaríamos desde allá a Istanbul. Habemus Ruta. Corrí, de nuevo a la estación. Ocupaba los tiquetes a Viena. Esta vez el tiquete fue el 985, y el contador apenas iba por 927.

De nuevo tocaba esperar.

Diálogo Imposible en un Bazar en Estambul

Feliz Año Nuevo