Hola.

Mi nombre Julián y este es mi blog. En algún momento el blog fue más amplio, pero de eso ya fueron 10 años.  

Son algunos minutos después de las ocho de la noche del sétimo día, el televisor quedó fijo en Repretel, después de la transmisión del partido de la Sele, transmisión que veía escasamente mientras la Internet acaparaba mi atención con algún tipo de artículo que leía por inercia.

Con el efecto encantador que solo puedo imaginar entre un diestro flautista y una cobra la lectura de los titulares la lectura de los titulares torció mi cabeza hacia el televisor. Quiénes tengan buena memoria o más bien, quiénes sean cínicos por naturaleza no deberían sorprenderse por los ‘hechos’ que sorprendentemente llegan a ser considerados ‘noticia’, yo creí ser uno de esos cínicos. Pero indudablemente la expresión de ‘rana rené’ antes de una sonora carcajada (también al estilo muppet, de echar la cabeza para atrás) me obligan a admitir que el periodismo nacional me vuelve a sorprender por su ridiculez.

La nota introductoria trató sobre un conductor cuyo vehículo embistió/ fue embestido por un caballo (en una situación donde el verbo pasivo, el complemento agente y el sujeto se confunden exponencialmente). El resultado demostrado gráficamente con una toma que parece salido de una mitología, muestra un vehículo con el parabrisas destrozado, de donde sobresalen las patas traseras del pobre equino.

Sin que el cerebro haya podido asimilar esa información, comienza la segunda nota de sucesos que describe cómo un equipo de la Cruz Roja tardó nuevo horas en rescatar de un ‘guindo’ a un hombre (borracho naturalmente) que resbaló al ir a mear. Nuevamente parálisis neuronal.

Sucesos ya habituales de narcofamilias, narcocapturas y narcoliberaciones dictadas por la ley (por proteger al narcoadolescente de 16 años del sistema legal) se tragaron varios minutos de noticias antes de que el mini-noticiario culminara con una descripción de lo que sólamente se podría llamar una huida por la derecha. Con una destreza evasiva Domino’s aparentemente 'evacuó’ (única palabra que me parece adecuada) su base de operaciones, desmanteló bodegas y locales. Adiós a los 30 minutos o menos, por mucho tiempo los únicos que llegaban a mi casa.

Con eso terminaron las noticias. En ese puñado de notas periodísticas mediocres, poco interesantes y honestamente innecesarias aparentemente se resumió todo el acontecer del domingo. (Cosa que me niego a creer: en un mundo que no se detiene por nadie, tiene que haber algo más útil que reportar que el ‘caballo en el parabrisas’. Tranquilos si no me creen, estoy seguro que algo de ello irá a dar al Extra).

Arias me aburrió con una cadena Nacional de Televisión, mientras escribo esto. Voy por algo de comer. Tratando de no pensar en patas de caballo sobresaliendo entre vidrios rotos y metal corrugado.

Por un Puñado de Colones

Por unos cuantos Colones Más