Hola.

Mi nombre Julián y este es mi blog. En algún momento el blog fue más amplio, pero de eso ya fueron 10 años.  

We Didn’t Start The Fire

Fuego. Todos lo hemos visto. Se puede encontrar como una insignificante llama de un encendedor que sirve para sólo quemar un tubillo blanco relleno de aromático tabaco, o como la solemne flama imperecedera que naciones enteras dedican a la memoria de aquellos anónimos soldados que han perecido por un ideal artificial, delusions of grandeur, o alianza y contraalianzas tomadas por la Élite.

He sentido el calor de una fogata en la playa, donde en el límite de la tierra y el mar se confunden también las titilantes estrellas, el crujir de la madera ante la llamarada, las chispas que se escapan en todas direcciones, mar, cielo y arena.

He jugado con el fuego, como todo niño curioso, invocando llamas con trocitos de madera con casco de carbón, lo he alimentado con hecatombes de papel, lo he aniquilado con un diluvio como un dios insatisfecho por su creación.

Sé que el fuego purifica, que el fuego destruye, también da vida. Le hemos dedicado dioses, hemos desafiado a los dioses por él. Por eso, cuando al final de la Calle de la Amargura, uno ve una pira de basura arder alrededor de la media noche, uno queda atónito. Atrapado por el espectáculo de llamas ondeantes, danzantes y solitarias. Olvidado por quien lo inició.  Pronto yo lo olvido también, pues yo no lo inicié y me pierdo en un taxi rojo, hacia el horizonte.

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Por un Puñado de Colones