Hola.

Mi nombre Julián y este es mi blog. En algún momento el blog fue más amplio, pero de eso ya fueron 10 años.  

Pigs on the Wing

Naturalmente, conviene estar informado; eso es difícil, terriblemente difícil, porque noticia a noticia, se construye una atmósfera de algo que no es solamente información, comienza con una calma, perceptiblemente eterna, pero curiosamente corta y luego empieza la música de Jaws, con cada titular, los violines de Psycho, cada día, cada tweet la terrible expectativa pasa a ser un apocalipsis total, muertes en México, sí y muchas, más y más, contagios, tamiflú y los laboratorios roché, Israel y España, Nueva Celanda, y ¿¡qué!? Alemania ahora, vuelos cancelados, el primero de los cuatro jinetes, medidas de emergencia, [el chirrido es casi insoportable], Obama y Milqui-millones de dólares, los primeros casos en Costa Rica, peligro, pandemia Norman Bates en la ducha… ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaa-chú!

¡Oink! Estoy enfermo, un resfrío tonto, un chiflón por ahí que me ha hecho doler la garganta, un poco de congestión y ya. Pero la paranoia ajena y ese mínimo atisbo de hipocondria comienzan a funcionar, naturalmente me pongo la mano a la frente y la siento caliente, pero no, es la mano que está más fría, como siempre cuando uso el mouse, pero que raro, tal vez sí tenga temperatura, y ¡los ojos! Están irritados, pero no, es por lo lentes y si me los estoy tocando claro que me van a doler y se van a poner rojos, pero no hay mareos, giro sobre mi eje para comprobar que estoy bien, ni mareos, ni nauseas. ¿Pero estoy bien? Me duele la garganta, eso es irreducible e innegable. Tengo gripe. Tengo gripe. ¿Será porcina? Posiblemente no. Pero… pero… siempre hay un pero, uno que saca a relucir los argumentos de la teoría de los Seis Grados de Separación, ¡claro! estoy a seis personas de alguien que contagie el virus, peor aún si estoy en clases, en la U, en el bus, en el super, en Incae, hay toses y estornudos, contacto humano. ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaa-chú!

Y otro Kleenex a la basura. Naturalmente las manos lavada, el teclado desinfectado y todo eso. ¿Ajá? Bueno, las manos lavadas al menos. No quiero jugar a ser un atenido y que luego pase algo, pero tampoco quiero ser arrastrado por la paranoica corriente que ve en los chanchos el Armagedón, tan vacilón que es el animalito, para algunos es el chicharrón en su forma primigénea, para otros se ha inmortalizado a través de Porky, las canciones de los Beatles o Pink Floyd, para otros simplemente no es kosher y la mayoría hemos sido educados con cadenas de correos y sabemos que no pueden ver el cielo, pero que tienen orgasmos de media hora, también uno se asemeja a ellos cuando se tiene mucha hambre (quiero comer como un cerdo), cuando uno es un maldito (‘Julián usted es un cerdo’, common quote) y cuando algo es increíblemente improbable (cuando los cerdos vuelen). ¡Oooooooooooooooo-ink!

Pues ahora sí vuelan, vuela su virus al menos, vuelan la paranoia y el temor a su lado. Yo creo que yo me quedaré tranquilo, no rechazaré abrazos ni besos, no me atendré, pero tampoco me pondré el traje de astronauta. No hay por qué. Hay pandemias peores en este mundo, que se contagian con increíble facilidad.

Raindrops Keep Falling on My Head

Close Encounters of the Third Kind