Hola.

Mi nombre Julián y este es mi blog. En algún momento el blog fue más amplio, pero de eso ya fueron 10 años.  

A Little Less Conversation

Fútbol, fútbol, qué decir de él, es más que un deporte, algunos por ahí dicen que es una religión, una obsesión, un opio del pueblo. No es para tanto. Es un pasatiempo y nada más. Se juega, se ve, se comenta. Es el tema de conversación estándar del cual todo mundo tiene algo que decir, desde aquellos que se limitan a decir que no les interesa y les parece tonto, a aquellos que lo siguen con un dejado interés, a los que pueden discutir de las economías, de sistemas de juego, alineación, jugadores, traspasos, rumores, etc. Dependiendo de la época del año yo oscilo entre los tres.

No es secreto que me gusta el futbol italiano, veo más el futbol de allá que el de acá, me gusta a nivel de clubes y a nivel de selecciones; no tengo ninguna razón particular para ello, me gusta y ya; una de esas cosas como odiar la chocomenta, los camarones, pero estar enamorado de las aceitunas. Me gusta el Calcio (no, no el elemento químico, el Gioco Calcio, el fútbol de la península en forma de bota). ME gusta y lo veo, dadas mis circunstancias de vangancia hoy pude, después de una excursión de despedida al SJO International Hellhole (sip, mi hermanita se fue para Alemania con el cole), hoy pude ver el partido de Italia y EE.UU.

Ganó Italia 3-1 como siempre obligando al aficionado a la angustia total de no saber si de verdad pueden ganar sin problemas, pero no es eso lo que vengo a discutir hoy. No, hoy es otra cosa.

Como es mi costumbre (y porque no me aguanto a los peleles del 7 y no tengo Canal 33) vi el partido por Repretel que lo transmitió con la Alineación Titular compuesta por: Manuel Antonio ‘Pilo’ Obando, Hernán Morales y el mae genérico de las estadísticas que pueda o no llamarse Luis.

Después del trasquilamiento idiomático de Pilo al leer los nombres de ambas alineaciones inició el partido. Como es de esperarse nombres como Legrottaglie le dieron problemas, al igual que los multiétnicos nombres de estadounidenses, desde algo ‘deutschähnlich’ como Feilhaber, o nombres eslávicos como Kljestan. Creo que yo iría, ad honorem, me sentaría con él y sin ser lingüista ni nada le explicaría como articular nombres para que nombres como Schweinsteiger no se deformen en un garabato onomatopéyico.

Lo de los nombres no es nada nuevo, cada mundial intercalo carcajadas con las narraciones de partidos de equipos como Polonia, Rusia o Turquía. El partido de hoy sin embargo cayó aun más bajo, por la ignorancia total de los comentaristas respecto al partido que transmitían.

Salvo las generalidades de siempre (‘ah, el Inter casi no alinea italianos’) y los clichés añejos (‘siempre a la defensiva estos italianitos’) no había nada que decir. De los jugadores recitaban estadísticas como si fueran mantras, luego especulaban a partir de ellas y nada más. En ocasiones opinaron del árbitro durante larguísimos minutos porque no tenían nada que decir, Pilo se resignaba a confundir los nombres, Hernán a comparar este partido con el de la Sele y el anónimo hombre de los números contaba los kilómetros recorridos, los pases completados y todo eso.

Como fan del fútbol italiano, me siento ligeramente ofendido, por la poca importancia que se le da, porque un grupo de ‘profesionales’ que se dedican a esto no puede leerse ni un blog, ni una columna, ni nada para tener un conocimiento mínimo de jugadores o equipos, que si no es Real Madrid o Barcelona, entonces no es centro de atención. Para comentarios tan pobres como los de hoy, valdría más dejar el sonido ambiente, poner una ópera de Verdi o pasar las uñas por la pizarra vieja, que serían sonidos mucho más agradables y (casi que) más valiosos que las inútiles conversaciones de Pilo y Hernán.

Stormy Weather

What is and What Should Never Be