Hola.

Mi nombre Julián y este es mi blog. En algún momento el blog fue más amplio, pero de eso ya fueron 10 años.  

Yo no olvido el año viejo

Los años son circulares, las cumbias no. Un treintayuno de diciembre son todos los treintayunos de diciembre, los venideros y los sucedidos. Son el presente. También. La canción es la de siempre, pero no es igual. A veces es la mera molestia que emana de un parlante, un radio y Radio Reloj, el tumbacocos en la avenida central o a veces es la canción que uno no admite que esté, pero sí está en la colección de música en la compu. Otras veces es algo que acompaña al treintayuno para crear una especie de estado de mente, al que se vuelve, por eso es circular, porque es regresar a ese momento en el que uno evalúa todo, le busca el sentido a lo que ha sucedido, trata de plantear expectativas, cuando son en realidad las sorpresas las que vienen a llenar el año: los papeles inesperados. Hace un año también escribía, en otra latitud y otra temperatura pero escribía y no podía imaginar qué iba a escribir hoy. Sonrío, mientras escribo, mientras el Sol se pone detrás de San José, sabiendo que ya para casi todo el mundo el año es nuevo y yo me aferro a esas últimas hebras del año para dejar mis torpezas garabateadas aquí.

Yo no olvido el año viejo, me ha dejado cosas muy buenas, me dejó: un viaje chiva, una Budapest fría, una Viena rápida, una Turquía inolvidable, una Troya filológicamente stendhaliana, el pequeño energúmeno e inseparable cel negro, varios meses de vagancia, un gato gris, un curso de sánscrito, otro de latín, otro de griego, varias tardes en zacatales ucrianos, un asco a la máquina de nescafé y sus esporas, dos vueltas al mundo, un concierto en la Guácima, otro en el Saprissa, una cédula nueva y una billetera vieja, correspondencia inesperada, un mundial de surf en el que no vi ni una tabla, varias cere-vezas, unas tizas rayuela, una nariz de payaso, un regalo perfecto, demasiadas pechuguitas buffalo, suficiente cerveza, más zacatales ucrianos, un viaje a la Gran Manzana, un tridente, un poco de ropa, varias camisetas de sandeces, una boina, conocer a salvadorrrr, añorar Secaucus, NJ, la troleada por Lexington, el huecocle de Charlottesville, un Bono ronco, un Muse increíble, otro concierto en la Guácima, (me faltó el del Palacio), más griego, más sánscrito, más latin, puella nauta amat, una literatura latina, varios pelos en los alambres, una luz morazanosa, un viaje a Oaxaca, ser el “galán intelectual”, una tarde de Muertitos en Moravia, la Carmina Burana, una pilsen en Chelles, un telar y un solsticio, tres espadas y mezcal vacío, un veinticuatro con lluvia, un par de libros, un borrador. una vista desde las chorreras, una septuagenaria argentina, y una buena suegra.

Yo no olvido yo no olvido yo no olvido.

Candidato de Ingenuidad

Una de Romanos