Hola.

Mi nombre Julián y este es mi blog. En algún momento el blog fue más amplio, pero de eso ya fueron 10 años.  

Epitafio del Ingenioso Hidalgo

Ocupado lector: con juramento me podrás creer que este comentario será breve para no malgastar tu valioso tiempo con palabras tan torpes, largas y complejas. Tenés mi indulto para no leerlas, pues no dudo que galimatías de este tipo no son leídas por persona alguna pues ningún valor se extrae dellas. Procuraré contener el caudal de ideas que turba mi mente y hacer llegar acaso el mansa agua de un arroyo, pues comprendo que asunto más elevados requieren de tu urgente atención y reclamos sobre amarillentas páginas añejas poca relación guardan con el fulgor cromático de lo moderno. En fin, ¿qué tiene que ver un pobre loco que se nutriera de novelas de caballería hasta desembocar en la demencia con los hombres ágiles que van a cumplir sus labores de ciudad? ¿Qué pertinencia tiene la sabiduría de un villano como Sancho Panza? Ínsulas y escuderos ya pertenecen a la vetustez. Al igual que los caballeros andantes.

Enhorabuena que esto queda atrás. Ya los niños no habrán de deleitarse con las densas y tretas del tal Miguel de Cervantes o Cide Hamete Benengeli, pues como si embrujado por un encantador de Oriente hubiese sido jamás supe con claridad quién era el autor, quién la sombra del autor. Pensé en ese otro danés absurdo que habla de reinos en cáscaras de nuez y en dramas dentro de dramas y regocijo hayaré  y sé que los niños también de que no se les torture más con esas profundas dualidades, ese tal Alfonso Quijano que no se decide a ser Don Quijote nada más. Ya ningún joven caerá en esas sutiles magias, en esos recovecos literarios en los que la ficción y la realidad se extrañan. Ya las locuras de ese manchego necio quedarán en un estante olvidado, pues son locuras nada más.

Ríen con esto, estoy seguro, el cura y el barbero, satisfechos por fin de lanzar el libro del tal Cervantes del estante, abandonarlo al olvido porque ni siquiera la hoguera le está permitida. Queda el mal ejemplo, la novela de caballería, fuera de consideración y por esta didáctica decisión reirá en secreto Platón, expulsando de uno en uno los poetas de la República. Perdón, pues me he alejado del tema, pero poco queda que aún deba ser dicho. Al hidalgo el consuelo del abandono aparece en la célebre compañía que tiene, están el Cid y el buen Dante con Beatriz y Virgilio en ese exilio. El gran agujero que semejantes tomos han dejado pretenden ser rellenados por otras obras, si bien de no menor calidad, sí pertenecientes a otro estante; el que está reservado para los jóvenes que bien deberían aprender las lenguas de los bárbaros y entender así las lecturas de estos. Bachilleres de mal ver andarán pronto por nuestros caminos; enseñados por torpes profesores preocupados por ahorrarse la fatiga de enseñar a brutas bestias que a las aulas acuden, que así de bestias nunca pasarán. El conjunto esfuerzo de maestros y aprendices que hace pasar de la mediocridad a la crisis es admirable. Con estas palabras finalizo y devuelvo la libertad a tu mente, roto así el encanto de las palabras bien hiladas; buscaré un libro de caballería para leer, luego otro, hasta figurarme demente. VALE.

Dies Irae

The Emperor’s New Clothes