Hola.

Mi nombre Julián y este es mi blog. En algún momento el blog fue más amplio, pero de eso ya fueron 10 años.  

Dies Irae

El fierro chillando, torturado por la fuerza más que humana, fuerza sobrenatural, artificial de un motor que zumba como la respiración de leviatán con entrañas de acero y sangre de negro aceite. Zumba. El aire alrededor suyo es contaminación, los espejos, si hubiera espejos cerca estarían agrietados, sus pedacitos saltando locamente, rotos. Pulverizados. Las máquinas suenan a ira, a violencia, a choque de metales y partes movibles sólo con gran esfuerzo. Un transgresión de su parsimonia, algo así como la propia de las tormentas que arrancan las arbóreas raíces del suelo. Algo así como el mismo corazón humano que no se detiene, que grita y expulsa en balbuceos iracundos palabras pandorescas, pero sin esperanza que quede atrás. Algo así como el ímpetu centrífugo de expulsar toda materia de la cercanía, libros, lápices y todo contra la pared. Algo así como un desahogo. Un desahogo que sabe a bostezo, la boca abierta, el cansancio a la vez de saber que es la abertura a algo sin fondo.

Julián se da cuenta que escribe boludeces. Que está harto de estar enojado. Que tiene que juntar los lápices y libros del suelo.

Con Nombre de Guerra

Epitafio del Ingenioso Hidalgo